El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

viernes, 15 de julio de 2011

Verbena multicolor




Vida oculta de Pepiño Blanco
(Capítulo 23)

     Lo que, con el tiempo, fue conocido como "fenómeno Pepiño", se observó, por vez primera, durante las fiestas patronales que aquel año tuvieron lugar en Lamacido. Maruxa y Herminio ocupaban una mesa, en la terraza del "Bar Camuñas", para que Pepiño oyera las piezas del folclore galaico que interpretaba el grupo regional "Os catro de Céltigos". Cualquier otro niño habría quedado prendado del vistoso colorido del conjunto musical y de los tonos, alegres o melancólicos, que salían de las gaitas. Pero, Pepiño Blanco, dotado de un espíritu inquisitivo, impropio de su poca edad, no le prestó la menor atención, porque su alma quedó atrapada por el vuelo de una mosca cojonera, en torno a la botella de gaseosa que había sobre la mesa. Otro infante que no fuera Pepiño habría intentado cazarla o, por lo menos, espantarla de un manotazo. Pepiño, en cambio, trató de imitarla lo mejor que supo. Para ello, se subió, con dificultad, a la mesa; y, ya de pie sobre ella, inició un corto vuelo que dio con él de cabeza contra el suelo embaldosado de la terraza. Pepiño se cargo, de un solo golpe, seis baldosas. Por cierto, que el soberbio cabezazo coincidió con el momento en que el bombo de "Os catro de Céltigos" marcaba el final de la "Muiñeira de Reboredo". Por eso, aún hoy, no se sabe muy bien si los aplausos del público sirvieron para premiar al grupo folclórico o para reconocer el potente cabezazo de Pepiño Blanco. Sea como fuere, a partir de aquel instante, y a lo largo de veinte días, los ojos de Pepiño cambiaron de color cada cinco segundos. Unas veces, los dos adquirían el mismo tono; otras, la mayor parte de ellas, un ojo se ponía de un color, y, el otro, de otro. Y eso ocurría, como digo, cada cinco segundos. La cara de Pepiño Blanco se había convertido en algo así como la verbena multicolor de una ambulancia del SAMUR.
     Desde aquel día, hubo interpretaciones del "fenómeno Pepiño" para todos los gustos. Argimiro, el padre de Maruxa, dio su parecer.
- Este rapaz non anda ben da cabeza.
Don Arsenio Taboada, el indiano vuelto de Nueva York, aseguraba que los ojos de Pepiño Blanco emitían mensajes del Supermán que habitaba en él; Amalia Fandiño no dejaba de afirmar que aquellos ojos hablaban de la incipiente santidad del niño, confirmada por la protección que San Zoilo de Pastrana le había dispensado. Fue la ciencia, como siempre, la que puso las cosas en su sitio, cuando el médico rural, don Armando Vilariño, sentenció que los continuos cambios de color eran debidos al exceso de urea contenida en la meada que "Roldán", el perro de caza de Casildo "das pallas", había soltado, tiempo atrás, en pleno rostro de Pepiño.

Tío Chinto de Couzadoiro

Enlace al Capítulo 24:   "El fenómeno Pepiño"
Enlace a "Vida oculta de Pepiño Blanco":   Los 39 primeros   
            


     

miércoles, 13 de julio de 2011

El mejor candidato



     El caso es bien conocido. Un equipo de sicólogos de una prestigiosa universidad norteamericana somete, a cien personas, a un ejercicio muy sencillo, consistente en elegir, públicamente, entre dos varas que se les muestran, la más larga. Su diferente longitud resulta tan evidente que hace imposible la equivocación. Lo que no saben cinco de ellos es que los noventa y cinco restantes forman parte del grupo experimentador y que su cometido es elegir, como más larga, la vara más corta. Cinco individuos -sólo cinco- eligen acertadamente; pero, poco a poco, la gran masa equivocada -los noventa y cinco restantes- impone su criterio, y los cinco, aturdidos por el vocerío de la masa ignorante, empiezan a dudar, y acaban, convertidos ya en masa, señalando, como más larga, la vara más corta.
     Como cualquiera puede ver la capacidad manipuladora que muestra el ejercicio, da miedo pensar en lo que sería su aplicación al mundo de la política. Lejos de ello, sin embargo, voy a permitirme una fantasía literaria o, tal vez, una realidad poética.
     Cien individuos son llevados al patio de butacas de un teatro, para que digan, públicamente, qué poema, de los dos que se les ofrecen desde el escenario, es el mejor. El primer poema tiene medida precisa, rima consonante hermosa y variada, acentuación grata al oído, melodiosa; su lenguaje elevado, ajustado fielmente a la gramática, rico en metáforas claras, nunca gratuitas, está al servicio de la expresión de un sentimiento humano, siempre profundo y verdadero. El segundo, por contra, carece de medida, no tiene rima; su acentuación imprecisa rompe continuamente el ritmo, si, acaso, logramos dar con él; su lenguaje vulgar, rebuscado, alejado de la corrección sintáctica -no hablo de licencia poética-, con profusión de metáforas -incomprensibles, por inexpresivas-, muestra un asunto rastrero, sin la menor elevación lírica.
     A nadie, con un mínimo de sensibilidad, se le escaparía que este segundo poema es el quiero y no puedo de la poesía. Y, sin embargo, sólo cinco, de los cien oyentes, eligen, acertadamente, el primero, como el mejor. Los noventa y cinco restantes -la masa indiscriminada, vociferante- imponen su opinión: lo vulgar sobre lo elevado, la mentira sobre la verdad. Y así, en aras de unos versos, a la mano de cualquiera, se sacrifica el poema, al alcance de muy pocos.

Barlovento Maciñeira      

lunes, 11 de julio de 2011

Derechos Humanos del mono




Viendo con detenimiento
al Ministro de Interior,
en toda ocasión atento
a lograr el incremento
de su depreciado honor,
no parece asunto nimio
que el Gobierno socialista,
con retórica simplista,
quiera defender al simio;
pues, entre gente sin trono
que iguala rana con sapo,
si ZP es el más guapo,
Rubalcaba es el más mono.

Lajo Demos

25 de abril de 2006



Al criminal hay que ponerlo
en manos de la Justicia;
aunque sea, sacándolo del Gobierno.

Don Anónimo Pasquín


     Don Alfredo Pérez, proclamado candidato a la Presidencia del Gobierno, acaba de ser aclamado, por su partido, como el mejor de los posibles. Cabe preguntarse por qué -y, sobre todo, para qué- don Alfredo es el mejor. Quizá nos ayude, a dar con la respuesta adecuada, la simple enumeración de los hitos que jalonan su extensa trayectoria política.
     Don Alfredo Pérez ha sido:
- el Ministro de Educación que implantó la L.O.G.S.E., y contribuyó al embrutecimiento de un gran número de españoles.
- el Portavoz del Gobierno que, por medio de los G.A.L., practicó el terrorismo de Estado.
- el Ministro de Interior que impidió toda investigación seria que pudiera conducir al definitivo esclarecimiento de lo ocurrido el 11-M.
- el Ministro de Interior que ordenó el soplo del bar "Faisán", a la banda terrorista E.T.A.
- el Ministro de Interior del Gobierno que puso a E.T.A. en importantes instituciones del País Vasco.
     A la vista de tan despreciable y repugnante hoja de servicios, toma forma lógica la respuesta a la pregunta que me formulaba más arriba. Don Alfredo Pérez es el mejor candidato a la Presidencia del Gobierno, a juicio del Partido Socialista, por ser el más indicado para seguir atentando contra España, hasta dejarla en la ruina que la convierta en presa fácil de cualquier hoz y martillo.

Pelargonio do Peiral

     "Desdichado el pueblo que, como el francés, confía su gobierno a un chimpancé de dos pies."

     (Romualda de Fontainebleau, hija natural del marqués de Cornualles, del duque de Golondrón y del barón de la Ensaimade) 

domingo, 10 de julio de 2011

¿Merece nuestra confianza?



¿Debe presidir el Gobierno de España
quien oculta lo más terrible del 11-M?

¿Debe ser Presidente del Gobierno
el individuo que dio un soplo a ETA?

¿Un ministro del Gobierno que puso a ETA
en importantes instituciones del País Vasco?

¿El portavoz del Gobierno que, con los GAL,
practicó el terrorismo de estado?


¿Qué no haría entonces, tal individuo,
si alcanzase la Presidencia del Gobierno? 

miércoles, 6 de julio de 2011

Nacionalidad




     Dentro de unos años, cuando ya no estemos aquí, alguien se formulará graves preguntas, acerca de la realidad de España. Entre tanto, me anticipo con una duda, sobre mi condición de español, que me produce gran desazón.
     Soy español. Mis antepasados lo fueron, y, como ellos, nací en España. Pero, con ser importante, no es esta la razón principal de sentirme español. La fundamental es que la voluntad me mueve a ser español, y sólo a ser español; dicho de otro modo, soy español, porque no quiero dejar de serlo. Y aquí surge el problema que se me plantea.
     Nunca llegué a pensar que el hecho de ser español pudiese acarrearme tanta incertidumbre. La España en que yo nací era muy distinta de esta en que hoy me veo. La España de entonces conformaba una nación unida, en lo territorial y en lo político; hoy, por el contrario, la política de un Gobierno incompetente, por no decir criminal, ha dejado España al borde del desastre. Como afirma, tan acertadamente, Pelargonio do Peiral, en su último artículo de esta tribuna: "Hoy, más que nunca, con la organización etarra gobernando en ayuntamientos fundamentales de las provincias vascas, la secesión de aquel territorio parece posible, si no se le opone la debida resistencia." Si tal secesión se lograra un día, ¿qué nacionalidad sería la mía? Porque mi nacionalidad hace referencia a una nación muy concreta, España, constituida, territorialmente, del modo que todos conocemos. Formularé mi pregunta, por tanto, de otro modo. Si, pasado un tiempo, las provincias vascas forman una nación aparte, ¿España seguirá siendo España? En el supuesto de que dejara de serlo, ¿cuál sería entonces mi nacionalidad? ¿Me convertiría, acaso, en un individuo sin nacionalidad alguna?
     Resulta improbable que el señor Caamaño, actual Ministro de Justicia, lea este artículo. Y, caso de que lo leyera, sus pocas luces le impedirían ver el problema, y responder, de forma ponderada, a mis preguntas.

Barlovento Maciñeira    

lunes, 4 de julio de 2011

Euskaldinavia



Hace falta ser muy bruto
para intentar, por cojón,
meter la Constitución
en el simple Estatuto
de la euskalduna región;
que una cosa es el todo,
y otra, distinta, la parte,
y jamás, de ningún modo,
el universo, en Lasarte,
tuvo fácil acomodo.

Lajo Demos

31 de agosto de 2005



A veces está justificado
el magnicidio político.

Don Anónimo Pasquín


     Afortunadamente, no soy militar. Digo afortunadamente, no porque lo considere deshonroso -yo mismo pretendí, en mis años mozos, el ingreso en la Escuela Naval Militar de Marín-, sino, más bien, porque, al no serlo, evitaré el castigo que, hace algún tiempo, sufrió un jefe del ejército, por haberse atrevido a recordar, públicamente, el deber ineludible que nuestra Constitución prescribe a las Fuerzas Armadas.
     El Gobierno de España, a través del Tribunal Constitucional, ha colocado a la organización terrorista ETA en importantes instituciones del País Vasco. Este acto irresponsable, de colaboración con una banda armada, convierte en criminal al Gobierno y echa por tierra nuestro régimen democrático y la Constitución que lo ampara. Hoy, más que nunca, con la organización etarra gobernando en ayuntamientos fundamentales de las provincias vascas, la secesión de aquel territorio parece posible, si no se le opone la debida resistencia. Por ello, quiero recordar ahora un párrafo de nuestra Carta Magna en ruinas, que nadie debe olvidar: "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional."
     Sea.

Pelargonio do Peiral

     "Al sur de los Pirineos, se encuentra la península Euskaldinava, formada por tres naciones: Portugal, España y la más importante, Euskaldinavia, que da nombre a la península."

     ("Memorias del futuro", del embajador de Italia en Euskaldinavia, Salvatore Giliporta Rematadi) 

      




viernes, 1 de julio de 2011

"Roldán"



Vida oculta de Pepiño Blanco
(Capítulo 22)

     El predicamento de Pepiño Blanco entre sus convecinos de Lamacido aumentó notablemente, a raíz de su elevación a los altares, en brazos de San Zoilo de Pastrana. Cómo no sería aquello, que la milagrosa aparición de Pepiño en el nido matrimonial de los marqueses, ocurrida tiempo atrás, quedó eclipsada por la inequívoca protección que el santo le dispensaba. Ante tal evidencia, don Vicente, párroco de San Damián, tras oír el parecer de Amalia Fandiño, beata oficial de Lamacido, tomó en consideración sus juiciosas palabras, y resolvió obrar en consecuencia.
     Amalia Fandiño era una viuda, metida en años y carnes, que ocupaba el volumen de cuatro mujeres gordas. Aun así, se tenía por delgada, y a más de uno que lo dudaba había sentado en el suelo, después de haberle hecho probar la contundencia de sus guantazos. Pero no nos desviemos del curso lógico de la narración; vayamos a lo que de verdad nos importa. Amalia Fandiño, de aspecto bonachón, se encargaba de llevar el santo  de casa en casa -una imagen reducida de San Zoilo de Pastrana- en un templete ambulante de madera, porque, según pensaban don Vicente y ella, a San Zoilo le bastaba una semana en cada hogar para derramar sobre él toda clase de riquezas. Aunque, a decir de algunos descreídos, "si non fai ben, po lo menos non come, carallo".
     Al cabo de mes y medio, Felipe Cornide, carpintero de Espasante, tenía listo el nuevo templete que le había encargado el párroco. Por su tamaño, se adaptaba al de Pepiño Blanco, que iba a sustituir al santo. A tal fin, el templete contaba con una novedad importante: un sillón, con un redondel abierto en el centro del asiento, similar al del Emperador en Yuste, para que Pepiño hiciera sus reales necesidades.
     Aquel sábado, por primera vez, Amalia Fandiño llevó el templete ambulante, con Pepiño Blanco sentado en el trono, al hogar de Basilio Ramallo y Pilar Fraguela, para que Pepiño derramara sobre él, durante una semana, el cuerno de la abundancia. A las dos de la madrugada, cayó un rayo en la cuadra, y les mató los dos cerdos que tenían ya cebados. Como la cosa empezaba muy prometedora, a la mañana siguiente, Amalia, obligada por Basilio y Pilar a llevarse al santiño, lo sacó de la casa, lo dejó en la calle, y entró nuevamente en ella, con ganas de repartir guantazos. Entre tanto, acertó a pasar por allí "Roldán", el perro de caza de Casildo "das pallas", que, olfateando el carácter profano del templete, levantó una pata trasera, y descargó, sobre la cara beatífica de Pepiño, varias ráfagas de orina.

Tío Chinto de Couzadoiro

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