El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

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martes, 17 de julio de 2012

¡Ancha es Castilla!




                  Don Salustiano Cencerro fue elegido alcalde de Perejil del Altramuz, por ser el más bestia del pueblo. Su campaña electoral se basó en el reparto de hostias; pues, como él mismo afirma en la entrevista, "la democracia es una cosa cojonuda."
- Llama la atención, alcalde, su agresivo nacionalismo.
- No sé por qué, joder. El término municipal de Perejil del Altramuz es una nación.
- Explíquese.
- Cuando el Rey Felipe II pasó por el pueblo, hace ya muchos años, y dijo aquello de "Perejil del Altramuz es honra de la corona de España", Ismael Cencerro se acercó a él, y le soltó: "¡Que te vayan dando por culo!". Ismael fue ajusticiado, al momento, en la plaza Mayor del pueblo. Desde aquel momento, es nuestro héroe nacional.
- Parece una figura legendaria...
- ¡Ni legendaria ni hostias! ¡Ismael fue un antepasado mío, con dos cojones bien puestos! El día de su ejecución, nos independizamos de la puta España.
- Sus comienzos en la política, alcalde, se remontan a 1986.
- Sí. Aquel año descubrí que la democracia es una cosa cojonuda. ¡No la mierda de la dictadura! ¡Qué tío más malo fue Franco! ¡Mira que mató gente!
- Se mató en los dos bandos.
- ¡De eso nada ! Aquí, en el pueblo, sólo mataron los rojos, los "hijoputas" de Franco.
- Pero, alcalde, los rojos eran contrarios a Franco.
- ¡Una polla como una olla! ¡Me vas a vacilar ahora! ¡Como si uno no supiera historia...! Me preguntabas por el año 86, ¿no? Me hice de Felipe, y fundé el Partido Socialista.
- Tengo entendido que el Partido Socialista ya estaba fundado...
- ¡Aquí en el pueblo, joder, en Perejil del Altramuz! ¡Que pareces tonto, cojones!
- ¡Ah, bueno!
- ¡Si es que te empeñas en liarme! ¿Por dónde iba, hostia? ¡Ah, ya! El Epifanio y yo sacamos el mismo número de votos, y nos fuimos a la era, a desempatar a "hostiazo" limpio.
- Y así, a "hostiazo" limpio, ganó limpiamente las elecciones municipales...
- Parece que lo dices de coña. ¡Pues sí, con toda limpieza! Y ahora, ¡a por la independencia!
- Es decir, alcalde, que se sirve de una institución española, para independizarse de España.
- ¡Nos ha jodido! Como los vascos y los catalanes. ¡A ver si te crees que somos gilipollas!
        Salgo del despacho de Salustiano Cencerro, con el convencimiento de haber entrevistado a un honorable hijo de la gran puta.

Tío Chinto de Couzadoiro 
  
        

lunes, 25 de junio de 2012

Entrevista inusitada




           Los que llevamos ya cierto tiempo en el ejercicio de hacer hablar a otro sabemos, por experiencia, que el interés de la entrevista se encuentra, muchas veces, más que en sí misma, en las circunstancias que la rodean. Sirva, como ejemplo de lo que digo, la que hice, allá por el mes de marzo, al Ministro de Actividades Imperialistas, del Gobierno de Cataluña, que, hasta ahora, no ha podido ver la luz, por prohibición expresa del Gobierno catalán.
     Cuando entro en el despacho imponente de Andreu Fuetifarra, Ministro catalán de Actividades Imperialistas, no veo al ministro por ninguna parte. Montse, la diligente secretaria, me coloca unos auriculares y un micrófono, y, ante mi gesto de extrañeza, me da la debida explicación.
-  El señor ministro cenó anoche cuatro kilos de percebes marroquíes, obsequio del Embajador de Marruecos. Al parecer, le sentaron mal, y acaba de irse, aquí mismo, por la pata abajo. Se encuentra en el retrete de la Secretaría, provisto de otro juego de micrófono y auriculares.
       Así que, viendo que no es posible, ni deseable, entrevistarlo bajo el mismo techo, lanzo la primera pregunta, que se va, camino del retrete, en busca de su respuesta.
-  ¿Cómo ve, ministro, la actual política exterior catalana?
- ¡Esto es una mierda, una auténtica cagada! Nuestras relaciones con Marruecos han quedado por el suelo. No puedo dar un paso, sin pringarme un poco más. ¡Estoy de mierda hasta los cojones!
-  Sin embargo, ministro, ...
-  Nada de sin embargo, ¡coño! Esto es una descomposición en toda regla. Llevo mierda en todas partes, menos en el culo, ¡hostia!
-  El imperialismo catalán, pese a todo, avanza de forma imparable.
-  La mierda llega ya a la ducha y al bidé. He pegado cuatro patinazos, con sus correspondientes costaladas, y, con la mierda que llevo en la cabeza, parezco la escobilla recién pasada por la taza.
-  La colonización de los nuevos territorios va a suponer, ministro, una ardua labor que requerirá un tacto exquisito.
-  Lo primero será llevar a cabo una gran limpieza. No puede hacerse idea de cómo está el suelo. La mierda lo invade todo, paredes y techo incluidos. Se ven, aquí y allá, como náufragos en un mar de mierda, las uñas de muchos percebes.
     Me quito los auriculares y el micrófono, y pongo término a tan inusitada entrevista a un ministro catalán que se come los percebes con uña y todo.

Tío Chinto de Couzadoiro
      

martes, 19 de junio de 2012

La noria




                     Una secretaria, metida en años y carnes, me introduce en su despacho. Al otro lado de una gran mesa en completo desorden, me recibe, sonriente, Argimiro Polvoranca, sentado en un cómodo sillón de piel oscura. Tiene todo el aspecto del hombre que ha pasado, directamente, del agro aragonés al despacho sindical. A su espalda, una enorme fotografía de Pablo Iglesias preside la entrevista.
-  Sus comienzos, Argimiro, fueron muy humildes.
-  Nos ha "jodío". Mi padre era enterrador en Mancuerda del Olivar, y los muertos que iban al hoyo no pasaban de cuatro al año.
-  Su padre se sentiría orgulloso de usted, viéndole tan bien colocado.
-  Murió, el pobre, hace seis años, y yo aún no había "triunfao" en esto de la política. Pero sí, estaría "mu" contento, si viera "quellegao". Tenía un orgullo de la hostia. Sus últimas palabras fueron estas: "No consiento que me entierre nadie más que mi hijo." Disculpe, que me se salen las lágrimas, al recordarlo...
-  ¿Desde cuándo hace la O con un canuto?
-  Desde "mu" pronto. Tendría 14 años. Era el más "despabilao" de la escuela. El maestro me quería mucho. Decía que, si no quedaba corto, llegaría lejos. Y ya ve "usté". ¿Ha visto? ¡Cuatro secretarias, y "to", "pa" mi sólo. Eso sí, hay que valer. Esa ventana da al Acueducto. ¿"Sa fijao"?
-  Sí, me he fijado. ¿Trabajó usted en el campo?
-  ¡Claro! Y, ya desde "mu" pronto, sentí el ansia de liberar a los humildes de la tierra, a los esclavos del trabajo campesino. Supe "mu" pronto que debía luchar por el bien de mis iguales. Le digo esto "pa" que lo sepa. Con veinte años, no podía ver el trabajo de un burro en la noria de un campesino rico. "Asinque", un día lo solté, y me puse yo a dar vueltas, y a sacar agua del pozo, hasta que me vio mi padre, y me soltó un par de hostias. Mi padre, todo hay que decirlo, no tenía conciencia social; era "mu" buena "presona", pero estaba, el "mu" cabrón, más cerca del patrón que del obrero. No tenía "sensibiliá" sindical.
        Suena uno de los cinco teléfonos que tiene sobre la mesa, y Argimiro Polvoranca responde a la llamada, dando órdenes precisas acerca de la próxima manifestación sindical. Y aprovecho la ocasión para despedirme de él, con un gesto, porque no quiero robar más tiempo a este hombre, providencial servidor del proletario, noble ejemplar de la raza humana, que, desde su despacho, promueve la lucha de clases.

Tío Chinto de Couzadoiro

               

martes, 12 de junio de 2012

Un ministro en ambulancia




     Cuando le propongo la entrevista, el Ministro de Sanidad de Cataluña se muestra reticente.
-  ¿Para qué medio es?
-  Se publicará en "Tribuna del Ortegal", un modesto blog que no cuenta con más lectores que mi primo Leovigildo y mi cuñada Venancia.
     Cuatro días después, convencido de que sus palabras no pueden llegar muy lejos, don Epigastrio Fornell, Ministro de Sanidad catalán, responde, sin reserva, a mis preguntas, tumbado en la camilla de una moderna ambulancia que recorre velozmente las calles de Barcelona.
-  Tengo entendido, ministro, que utiliza esta ambulancia como despacho.
-  Así es. He llegado a la conclusión de que no tengo un minuto que perder. La enorme complejidad de la sanidad catalana, que me obliga a continuos desplazamientos por todo el territorio nacional, me ha llevado a diseñar este despacho ambulante que me permite ir echado en la camilla, y llegar descansado a todas partes.
-  Tratándose de una ambulancia, habrá costado un riñón.
-  Ustedes, los españoles, siempre tan prosaicos. El Ministerio de Sanidad catalán no atiende más que a razones de eficacia. ¿Que esto tiene un coste? Naturalmente. La ineficacia española resulta muy barata.
-  Hábleme, si le place, de esa eficacia. Según creo, son ustedes pioneros en la creación de un servicio de ambulancias, verdaderamente revolucionario.
-  Ciertamente. Con nuestras ambulancias conseguimos un considerable ahorro y una notable reducción del tiempo de los traslados. Cada una de ellas transporta a seis enfermos, y está dotada de un volquete que facilita mucho la descarga de los pacientes.
     La entrevista concluye a la entrada del Servicio de Urgencias del Hospital "San Damián de Bisturí", porque don Epigastrio Fornell tiene un gran interés en que yo conozca el buen funcionamiento de las nuevas ambulancias. Pero, como pasa el tiempo, y no llega ninguna, preferimos dejarlo para otro día. Sin embargo, a punto ya de irnos, se produce un fallo técnico que activa el volquete de la nuestra; se abre la puerta trasera, y caemos los dos patas arriba, con todo el mobiliario del despacho, en un charco de abundante barro espeso.

Tío Chinto de Couzadoiro

       

viernes, 8 de junio de 2012

Los percebes y el café




          La entrevista tiene lugar, a primera hora de la mañana, en el domicilio de tan singular personaje. Prepedigno Manteca, alcalde comunista de Horcajuelo del Principado, me recibe en el amplio salón de un lujoso chalet, situado en la parte alta del pueblo. Sentado a la cabecera de una gran mesa de estilo Rococó, el alcalde Manteca disfruta del desayuno que acaba de ponerle una sirvienta debidamente uniformada.
-  He de reconocer, alcalde, que es usted el primer mortal al que veo desayunar café con percebes.
-  Estoy hasta los cojones de hacer lo que hacen los demás. Me jode ser como ellos. Todo el mundo le da a la bollería, a la tostada o a las porras. Yo mojo los percebes en el café, como si fueran churros. ¿Pasa algo?
-  No, no pasa nada. Pero supongo que será un desayuno caro. Y, tratándose de un comunista ... ya me entiende, el pueblo, la clase obrera ...
-  El pueblo me sopla la polla. ¿Por qué crees que te he citado a esta hora? Pues "pa" que me veas desayunar. Porque sé que hablarás de mi desayuno, y eso será bueno "pa" mí. El poderoso tiene que impresionar a la mierda del pueblo, "pa" servirle así de modelo, de ejemplo. Es la única manera de sacarlo de la puta miseria en que vive.
-  Su postura, alcalde, es de un cinismo que apesta.
-  ¡Ni cinismo ni hostias! No me jodas con miramientos burgueses que me la sudan. Y, como te me pongas chulito, te mando a tomar por culo ahora mismo, ¡fracasado de mierda! Si te doy una entrevista, es "pa" que me la hagas, no "pa" que vengas a joderme a mi propia casa, cabrón. Cuando puedas desayunar café con percebes, ¡hijo de la gran puta!, podré mirarte a la cara, como a un igual; mientras tanto, ¡anda y que te vayan dando por donde amargan los pepinos, mariconazo de los cojones!
     Como queda ya sobradamente mostrada la elegante fluidez verbal de Prepedigno Manteca, doy por concluida mi visita a la primera autoridad de Horcajuelo del Principado. La entrevista ha tenido lugar bajo la atenta mirada de un busto de Lenin que, desde lo alto de un armario, nos ha observado con cruel severidad. Antes de abandonar el salón, dirijo una última mirada al padre de la revolución rusa, y advierto, en su rostro, una sonrisa complaciente con las palabras de Prepedigno. Le arreo entonces un soberbio tortazo al alcalde, que lo deja bailando unos segundos, y acaba con él por el suelo. Y me voy con la sospecha de que Lenin vuelve a mostrar su rostro más terrorífico.

Tío Chinto de Couzadoiro