El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

sábado, 13 de agosto de 2011

El vuelo Madrid-Tokio



Vida oculta de Pepiño Blanco
(Capítulo 27)

     Continuaron viaje hasta Madrid, sin más incidente que el provocado por una frase obscena de San Zoilo, dirigida a una recia campesina de Arévalo. El santo le había espetado, desde lo alto de la baca, que sus enormes tetas dejarían satisfecho a todo un regimiento, y la moza, ofendida, se cargó, de potente pedrada, la luna trasera del taxi. 
     Entraron, por fin, en la capital del oso y el madroño, de noche y sin luna, y se acomodaron en un hotel de la Gran Vía. Y, a la mañana siguiente, se presentaron en el aeropuerto de Barajas.
     La compañía Air France no aceptaba a San Zoilo de Pastrana como un pasajero más. Pretendía -cosa inaudita, según Amalia Fandiño- que viajara en la bodega, con el resto del equipaje. Amalia Fandiño trató de imponer su volumen al razonamiento, asegurando que era un sacrilegio meter a San Zoilo en la bodega, como si fuera un trasto; pero, ni por esas. Los representantes de la compañía aérea hicieron valer su autoridad. San Zoilo viajaría en la bodega o se quedaría en tierra. Al final, el dinero, ese dios que allana los peores caminos, le proporcionó al santo, como a cualquier otro pasajero, la tarjeta de embarque.
     El vuelo, excesivamente largo, se convirtió en una fiesta multicolor para Pepiño Blanco. Feliz en brazos de Maruxa, creyendo, en su infantil inocencia, que iba en el coche de linea Ferrol-Vivero, Pepiño no dejaba de recibir -digno homenaje a su mucha hermosura- la atención amorosa de cualquier mujer que se moviera por el pasillo. Una de las azafatas, que no pudo resistirse, lo tomó en brazos, y, haciéndole toda clase de mimos y carantoñas, lo llevó a la cabina para que el comandante y los demás pilotos lo conocieran.
     San Zoilo de Pastrana, de pie, sobre su peana, en un asiento que daba al pasillo, viendo que se acercaba por él otra azafata con una bandeja, le guiñó el ojo izquierdo, y las tazas de café que la joven llevaba en ella fueron al suelo. Y, al agacharse la esbelta francesa, para recoger lo que había tirado, San Zoilo aprovechó la ocasión que pintan calva, y le palpó con fruición el prominente culo.
     Dos horas después, el avión aterrizó sin ningún contratiempo ... en Nueva York. Parece ser que, cuando Pepiño Blanco entró en la cabina, sus ojos empezaron a emitir destellos de diversos colores y sonidos de diferente intensidad, que alteraron el normal funcionamiento del sistema de navegación, sin que pudiera ser advertido por los pilotos. Pepiño fue condenado por un juez parisino, cuatro años más tarde, al pago de una considerable multa, por haber situado en Nueva York las coordenadas de Tokio. Pepiño Blanco se había convertido en un peligro para el comercio aéreo.

Tío Chinto de Couzadoiro

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viernes, 12 de agosto de 2011

¿No es el rey de la pocilga?




¿Puede un cerdo ser Presidente del Gobierno?

¿Debe un cerdo llegar a Presidente del Gobierno?

¿Valemos tan poco que pondremos un cerdo
en la Presidencia del Gobierno?



miércoles, 10 de agosto de 2011

Un hijo de puta español


     Lo conozco. Sé muy bien quién es. Me cruzo con él, a diario, sobre la acera de la calle en que vive. Me encuentro con él, cada mañana, cada tarde, en el supermercado, en el quiosco de periódicos, en el parque próximo a su domicilio. Porque no se halla en desiertos lejanos ni en remotas montañas. Se encuentra aquí, entre nosotros, haciendo nuestra misma vida; intentando, al menos, pasar desapercibido, ser uno más del montón. Pero, no lo consigue. Lleva sobre los hombros una pesada carga que le oprime el alma. Y me rehuye. Es incapaz de sostenerme la mirada, porque sospecha que sé quién es. Ha cometido un crimen nefando, y sabe que yo sospecho de él.
     Sale con frecuencia en la pantalla del televisor; y, viéndolo, nadie diría que su mente perversa concibió un atentado terrorista, el mayor cometido en Europa, que dejó sin vida a 192 inocentes. Nadie pensaría, al observar su aspecto de honrado ciudadano, que su mente asesina fue causa del golpe de estado que dio el poder a un partido político de siniestra historia. Y, sin embargo ...
     Ese hombre de alma podrida, que se le cae a pedazos, hace esfuerzos ímprobos por evitar que se note su podredumbre. Ese despojo humano, español como nosotros, procura mantener, ante su familia, la imagen de amante  esposo y respetable padre de familia. Pero yo sé que, por las noches, en la soledad de la alcoba conyugal, sufre las terribles dentelladas del remordimiento, y no encuentra, como otras veces, el remedio curativo de su esposa. Su mujer, que lo sabe todo, siente la insufrible repugnancia de tener que pasar las noches junto a él, por ser un hijo de la gran puta, en avanzado estado de descomposición.  
     Eso es lo que percibo, de este repulsivo ser, cuando me cruzo con él. La profunda soledad de quien se esconde, el horrible convencimiento de que su crimen lo conocemos ya su mujer y yo; la terrible convicción de que, muy pronto, lo sabrá España entera.

Barlovento Maciñeira           

lunes, 8 de agosto de 2011

La gracia del Presidente




Ella, cuerda que te amarra;
él, mirada circunfleja:
Zapatero y la guitarra
tienen la gracia en la ceja.

Lajo Demos

9 de julio de 2005


Algunos ministros deben ir del ronzal.

Don Anónimo Pasquín


     En otro tiempo, era habitual ver aldeanos por Madrid, llegados de todas partes, que ponían una nota pintoresca en la capital. Acudían en el mes de mayo, al reclamo de las fiestas con que los madrileños honraban a su santo patrón, y, por este motivo, eran conocidos como "los Isidros".
     Mucho han cambiado las cosas. Este año, el día 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador, el pastor Alfredo entró en Madrid, al frente de un cuantioso rebaño de cerdos y borregos, y, aprovechando la feliz circunstancia de que la Puerta del Sol es cañada real, asentó sus reales en la plaza, en medio de la cabaña.
     Y, cada día, desde entonces, en jornada de mañana y tarde, el pastor Alfredo instruye a su rebaño en la doctrina socialista, porque no quiere que se pierda, cuando haya que votar en las próximas elecciones generales, ni uno solo de sus balidos, ni uno solo de sus gruñidos.

Pelargonio do Peiral

"España es una nación de naciones."
(Colectivo Nacionalista de Retrasados Mentales)

"¡No es esto! ¡No es esto!"
(José Ortega y Gasset)





sábado, 6 de agosto de 2011

Apostolado de San Zoilo



Vida oculta de Pepiño Blanco
(Capítulo 26)

   El viaje resultó más largo de lo previsto, porque, esperando encontrar la catedral de Santiago, se toparon con la de Astorga. Amancio, el taxista de Ortigueira, sufrió un despiste, en algún punto del recorrido, que sólo podía atribuirse a la escasa visibilidad permitida por el temporal de viento y lluvia, que se había desatado al partir de Lamacido. Durante más de dos horas, San Zoilo de Pastrana, de pie sobre su peana en la baca del taxi, increpó a los elementos, cagándose, de modo blasfemo, en buena parte de sus colegas incluidos en el santoral. Aquello fue, a juicio de los que viajaban en el interior del coche, mano de santo, pues, al poco tiempo, cuando San Zoilo acababa de dejar perdidos a San Onofre de Triana y a Santo Toribio de Inchaurrondo, cesó la tormenta, y un sol esplendoroso lució en el cielo azul.
   Bajando el Puerto de Piedrafita del Cebrero, ya en la provincia de León, una minúscula capa de niebla se presentó, de manera tan milagrosa, que, ocultando solamente el taxi, dejaba visible únicamente a San Zoilo. Los demás viajeros que ascendían el puerto, viendo descender sobre ellos aquel santo desconocido, no daban crédito a su visión. Se sentían desconcertados, porque, en su descenso, el santo, tan pronto giraba sobre sí mismo, hasta darles la espalda, como desaparecía en una curva. En consecuencia, seis camiones fueron a la cuneta, y catorce automóviles cayeron por el precipicio. El apostolado de San Zoilo de Pastrana empezaba divinamente.
   Cuando entraron en Astorga, se encontraron con el final de una procesión, en honor de Santa Hipólita de Martorell, que les impedía el paso, y Amancio no tuvo otro remedio que acomodar la velocidad del coche al lento caminar de la procesión. A lo largo de veinte minutos, un gran número de fieles se unió a la procesión, por detrás del taxi, y siguió, con sus cánticos, a San Zoilo. Amancio giró a la derecha, por una calle secundaria, y los devotos de San Zoilo de Pastrana, que lo seguían, más los de Santa Hipólita de Martorell, que  dieron la espalda a la santa, fueron tras él durante treinta minutos más; los que tardó Amancio en volver a la carretera general, y pisar a fondo el acelerador.

Tío Chinto de Couzadoiro

Enlace al Capítulo 27:   El vuelo Madrid-Tokio
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miércoles, 3 de agosto de 2011

Riesgo de naufragio



   Tras ocho años de navegación, al mando de un inexperto marino, el buque de alto bordo "España" se halla en riesgo de naufragar. El capitán Zapatero, un piloto incompetente, apto tan sólo para lucir con elegancia el uniforme, puso en grave peligro la integridad del barco, haciéndole surcar mares tormentosos, sembrados de escollos y bajíos. Ignorante del arte náutico, incapaz de interpretar los signos del firmamento, este malvado impostor, que en otro tiempo habría sido pasado por la quilla o colgado del palo mayor, engañó al pasaje, una y otra vez, haciéndole concebir falsas esperanzas de llegar a tierra firme en pocos meses.
     El buque de alto bordo "España" tiene abiertas dos vías de agua, y una escora de treinta grados a babor. La tripulación, formada de chusma incompetente, amotinada en contra del capitán Zapatero, acaba de dar el mando al primer oficial Rubalcaba, un personaje siniestro que oculta, en la sentina, las pruebas concluyentes de sus crímenes nefandos.
     El buque de alto bordo "España" amenaza con irse a pique. Su escora es ya de treinta y cinco grados. Buena parte del pasaje se ha lanzado al agua, y, a nado, va al encuentro del mercante "Populares", que se acerca a toda máquina. Rubalcaba les grita, por medio de un megáfono, sus diabólicos embustes.
- ¡No huyáis! ¡Volved a bordo! El barco no se hunde. Conserva intacto el casco. Os engañan quienes dicen que hay abiertas dos vías de agua. ¡No hay riesgo de que el barco se vaya a pique!
¡Volved! ¡No subáis al buque "Populares"! El capitán Rajoy quiere esclavizaros, como antaño esclavizó, a vuestros abuelos, su antecesor, el capitán Franco. ¡Volved! ¡Os iréis al fondo con él!
   El mercante "Populares", con todos los librados del mar en cubierta, se aproxima al buque de alto bordo "España", para salvarlo, una vez más, de un hundimiento seguro.


Barlovento Maciñeira


lunes, 1 de agosto de 2011

Barato, barato




Si, por un simple café,
paga, por término medio,
cero ochenta ZP,
no le queda más remedio
que comprar -¡profiteroles!-,
"pa" noches de luna llena,
las braguitas de Sonsoles,
a dos euros la docena.

Lajo Demos

30 de marzo de 2007


España languidece adormecida.
¡Hay que levantar al pueblo en almas!

Don Anónimo Pasquín


     Estoy disfrutando con la lectura de la novela "Madrid, de Corte a checa"; por segunda vez, en poco tiempo, estoy saboreando la descripción que su autor, Agustín de Foxá, hace de la vida madrileña, por los convulsos días que van de 1931 a 1937. La obra está dividida en tres partes. La primera, "Flores de lis", concluye con la caída de la monarquía en 1931; la segunda, "Himno de Riego", comienza con la proclamación de la república, y se desarrolla a lo largo de toda ella; la tercera, "La hoz y el martillo", se situa en los años 1936 y1937.
     La novela tiene tal capacidad de evocación que resulta inevitable comparar aquel tiempo trágico con la presente hora de España. En el año 1975, al morir Franco, se recuperó la monarquía: "Flores de lis". Desde 2004, "Himno de Riego", se avanza por la senda que pretende llevarnos a la república. Por último, el próximo día 20 de noviembre, aniversario de la muerte de Franco, el siniestro Partido Socialista podría, una vez más, derrotar en las urnas al confiado pueblo español. De ser así, Madrid volvería, quizá sin remedio, a los años de "La hoz y el martillo".

Pelargonio do Peiral

"El infeliz pueblo español pone en su Gobierno, con frecuencia, a criminales que sólo buscan la ruina de la nación."
         
        (Godofredo de Griñán, bandolero de La Alpujarra)