El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

martes, 15 de septiembre de 2015

El Caballo de Troya



           Acabo de pasar unos días en Compostela. Tenía una gran necesidad sentimental de hacerlo, toda vez que en Santiago, durante mis primeros meses de vida, volví a nacer.
          Viajar a Compostela, es acercarse al origen espiritual de Europa; vivir en Santiago, supone empaparse del alma europea; regresar de Compostela, predispone al entendimiento cultural de Occidente. Porque, a lo largo de los siglos, la idea de Europa se gestó, peregrinando a la tumba del Apóstol.
            En la Plaza del Obradoiro, vi la alegría contagiosa de jóvenes europeos -polacos, italianos e irlandeses- que daban término al Camino de Santiago. Y, observándolos con entusiasmado detenimiento, percibí un rayo de esperanza para Occidente, ahora que ha entrado, en Europa, un nuevo Caballo de Troya, preñado de gente que nunca peregrinará a Compostela.

Tío Chinto de Couzadoiro
  

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