El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

lunes, 30 de abril de 2012

El túnel




Una nación de naciones (4)

     El párroco Marcelino Osorio y el sacristán Isidro Montalvo llevaban dos horas enzarzados en una discusión teológica. El sacristán, defendiendo, a ultranza, la existencia de Dios; el párroco, negándola encarnizadamente. El escenario de tan violento enfrentamiento era la nave central de la iglesia parroquial de Hinojosa del Condado, hermoso pueblo alcarreño perteneciente a la nación castellano-manchega. De las palabras, pasaron al desigual reparto de hostias. El párroco, que se las llevaba casi todas, le quitó la espada a la imagen de San Onofre de Oporto, con intención de atravesar con ella al sacristán. A punto estaba de hacerlo, cuando el enlosado de la iglesia cedió bajo sus pies, y los contendientes fueron a caer en el fondo de un profundo socavón. Aturdidos, el párroco y el sacristán se miraron, e hicieron las paces al momento. Estaban, al parecer, en el interior de un túnel que se perdía, a uno y otro lado del punto en que se hallaban. Anduvieron por uno de ellos, alumbrándose con la linterna que llevaba el sacristán, durante más de un cuarto de hora; y, viendo que no alcanzaban el final, regresaron al lugar del hundimiento, salieron del socavón, y volvieron a entrar en él, bajando con cuidado la moto del sacristán.
     Diecinueve horas después de un penoso recorrido en moto por el interior del túnel, salieron a la superficie en Badajoz. Y de aquel extraño modo se descubrió el pastel que celosamente escondía el Gobierno Nacional de Extremadura. El túnel se prolongaba, más allá de Hinojosa del Condado, hasta Calatayud, donde se habían detenido las obras, por agotamiento del presupuesto. El proyecto del Gobierno Nacional Extremeño preveía la llegada del túnel a Barcelona, con el propósito de agilizar la exportación de bellotas, para alimentar a los cerdos catalanes. Pero, como digo, sonó la alarma presupuestaria, y la jota se detuvo en Calatayud.
     Vueltos a Hinojosa del Condado, una tarde, contemplando el socavón abierto en la iglesia, el sacristán le dijo al párroco, con mucha sorna, que, si un día concluían las obras del túnel, y los extremeños querían amortizar el gasto de su construcción, tendrían que vender, a quince mil euros, el kilo de bellotas. A lo que el párroco respondió que, si los catalanes pagaban ese precio, él empezaría a creer en Dios. Y se enzarzaron en un nuevo reparto de hostias.

Lajo Demos

       

domingo, 29 de abril de 2012

La candidez de Toxo




        No es extraño que hoy en día se difunda tanta estupidez, desde el momento en que, tan alegremente, se pone un micrófono ante el morro de cualquier imbécil.
      El insigne Toxo, secretario general de un sindicato obrero, dice que, si Dios existe, debe ser de Comisiones Obreras. Como creo que al besugo, que no es consciente de haber soltado una memez, hay que responderle con una bobada mayor, a sabiendas de que lo es, me permito darle esta respuesta:
Efectivamente, Toxo, Dios es militante de Comisiones Obreras. Y tú, el nuevo Cristo que da la vida por la famélica legión de los parias de la tierra. Y Cándido Méndez, la María Magdalena que siempre te acompaña. Y la sede de CC.OO., la cueva de ladrones en que debes entrar con el látigo. ¡Pedazo de gilipollas!

Barlovento Maciñeira

 

sábado, 28 de abril de 2012

Oficios varios




     Cuando llamo a un pintor de brocha gorda, para que venga a pintar las paredes de mi domicilio, le exijo un buen trabajo; si le encargo a un fontanero la reparación de alguna avería, no cobrará mientras su dedicación no me satisfaga. ¿Por qué razón, entonces, no somos igual de exigentes, cuando encargamos a alguien reparar las deficiencias de nuestra casa común?
     España es la casa común de todos los españoles. Y tiene múltiples averías. ¿Por qué no echamos, en su día, escaleras abajo, al Presidente del Gobierno que, desde el primer momento, mostró su flagrante incapacidad? ¿Por qué le permitimos provocar nuevas averías en nuestro común hogar? ¿Por qué, después de habernos acarreado tantos destrozos, consentimos en pagarle? Tal vez sea España la única nación del mundo en que se premia, con un suculento retiro, al pintor de brocha gorda que nos destroza la casa. Verdaderamente, España es diferente.

Tío Chinto de Couzadoiro

     

viernes, 27 de abril de 2012

Guernica y "El Guernica"




         Me pregunto, con frecuencia, qué sería hoy de algunas reconocidas obras de arte, si no hubieran contado con el respaldo propagandístico de la Internacional Socialista. Qué sería, por ejemplo, del célebre "Guernica", pintado por Picasso, como alegoría del bombardeo de la localidad que da nombre al cuadro. Más aún, me pregunto qué opinión tendríamos de tal acción militar, de no haber contado con la "inmortalidad" que aquella propaganda le concedió a la pintura. ¿Es "El Guernica" un gran cuadro? ¿Fue el bombardeo de Guernica comparable al de Dresde?
    Parece ser que "El Guernica" responde a una burda falsificación. Picasso había recibido, de una institución cultural mejicana, el encargo de pintar un cuadro que exaltase la fiesta taurina. El pintor concluyó su "Tauromaquia" antes del comienzo de nuestra guerra civil. Pero la institución cultural mejicana no satisfizo el pago convenido, y Picasso se quedó con el cuadro. Y, cuando el Gobierno de la República le pidió una obra que inmortalizase la atrocidad del bombardeo, don Pablo echó mano de su arrinconada "Tauromaquia", y compuso un "collage" que tituló "Guernica". Eso sí, como buen comunista, amigo de la verdad y de la pobreza, se cobró la burla, a precio de oro.

Barlovento Maciñeira


jueves, 26 de abril de 2012

"Cámara Baja"




      Mi vecino Pascual Sanguijuela es un cabrón con pintas. Su mujer da fe de ello. Enemigo acérrimo de la verdad, pretende ocultar los cuernos que lleva, con la ficción de que él se los pone a los demás. Tiene muy poca cabeza; lo que no le impide hablar de lo mucho que desconoce.
   Ayer, ese acreditado cabrón con pintas que, como digo, es mi vecino Pascual Sanguijuela, se dirigía, con estas palabras, al grupo de ignorantes que, en el bar "Cámara Baja", pone oídos a sus discursos:

"Los españoles no nos merecemos un Gobierno que nos mienta. El Gobierno del Partido Popular no puede hablar de la pobre herencia recibida, para justificar las medidas antisociales que ha tomado. Nadie les engañó. El Partido Popular conoció los datos del déficit que, con toda lealtad, le entregó el Gobierno socialista. El Gobierno actual ha recortado, a diestro y siniestro, sin saber de dónde ni por qué. Sus cuentas no cuadran. Los politólogos estudiarán con detenimiento el caso de Rajoy, porque no ha habido un político que, en tan poco tiempo, haya hecho tantas cosas distintas de las que dijo que haría."

   Mi vecino Pascual Sanguijuela es un hijo de la gran puta que, en el repugnante ambiente del bar "Cámara Baja", pone todo el empeño en deleitar a sus nefandos correligionarios.

Barlovento Maciñeira
 
         

martes, 24 de abril de 2012

La nova Moreneta




     Ha pasado algún tiempo. Pero los versos de Lajo Demos no han perdido significado. Poco ha cambiado el nido desde entonces. Pues, aunque sean otros los individuos que lo ocupan, siguen siendo los mismos pájaros.
     Hará bien Rajoy, si no llega a parecerse a Zapatero. Convendrá, por el bien de España, que, a diferencia de ZP, Mariano ponga los huevos en el nido catalán.

Tío Chinto de Couzadoiro


La nova Moreneta

Es tan gordo lo que pasa
con Maragall y otros dos,
por campiñas de Tarrasa,
por campos de Palamós,
que, si no lo impide Dios
dando el toque de retreta,
Zapatero, con peineta,
del Llobregat al Besós,
se pondrá de Moreneta
cuando diga Puigcercós.

Lajo Demos

22 de agosto de 2005



lunes, 23 de abril de 2012

Efrón y Danarma




        Hace ya muchos años, vivía con su mujer, en un lejano país, un hombre justo, llamado Efrón. Su mujer se llamaba Danarma, y juntos habían tenido 17 hijos, con los que moraban bajo un mismo techo. Efrón y Danarma vivían en el temor de Dios, se amaban tiernamente, y cuidaban de que a sus muchos hijos nada les faltara. Pero estos, al hacerse hombres, se alejaron del camino del Señor, y se hundieron para siempre en el pecado. Se negaron a trabajar, y exigieron a su padre, con violencia, el pago de sus muchos vicios. Se convirtieron en ladrones de su propio padre; su propia madre gastó, un día, la última moneda con que alimentar a sus 17 hijos. La miseria y el hambre se apoderaron de aquel hogar; la unidad familiar se resquebrajó. Efrón y Danarma lamentaron haber dado la vida a sus 17 hijos, y renegaron de ellos.
   Una mañana, Efrón y Danarma se pusieron en presencia del Señor, y oyeron su voz. Y aquella misma noche, mientras sus 17 hijos mal nacidos dormían, les quitaron la vida, de uno en uno. Con el paso del tiempo, tuvieron una hija, que heredó los muchos bienes de sus padres, y devolvió, a su hogar, la valiosa unidad perdida.

Barlovento Maciñeira